Sevilla, un decorado de ensueño
“ Todo aquí es ficticio, excepto el escenario. Nadie podría inventarse una ciudad como Sevilla”. Con esta frase, el escritor Arturo Pérez Reverte finaliza la nota previa al comienzo de su novela La piel del tambor, ambientada en la capital de Andalucía y deja claro un sentimiento que es común a muchos visitantes de la ciudad: La riqueza cultural y monumental de Sevilla es de tal magnitud que provoca una gran fascinación a todo aquél que se dé un paseo por sus calles. A este sentimiento también se han sumado numerosas personalidades del mundo del cine, que han elegido Sevilla como escenario idóneo para ambientar las historias que luego serían disfrutadas en la pantalla grande.
La fama de Sevilla como plató cinematográfico se remonta a los albores del séptimo arte y se ha mantenido hasta la actualidad. Sus calles, plazas y monumentos más señeros han acogido a grandes estrellas nacionales e internacionales, las cuales han dejado una huella en muchas personas, como es el caso de Anabel Senciales, secretaria de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, la cual ha sido testigo del rodaje de importantes producciones en la Casa Pilatos, un palacio del siglo XVI que se ha convertido en uno de los enclaves privilegiados de la ciudad en lo que a rodajes se refiere, ya desde los años 60, época en la que se filmó la gran superproducción Lawrence de Arabia dirigida por David Lean. Con respecto a este rodaje Senciales destaca que “ se usaron prácticamente todas las dependencias del inmueble, incluso algunas ya vetadas para ello en la actualidad”. Otras zona destacada de la ciudad plasmada en esta película, simulando una ciudad árabe, fue la Plaza de España, lugar que demuestra cómo en Sevilla se pueden rodar todo tipo de películas, ya que en este emblema de la Exposición Iberoamericana de 1929, se han rodado, además, desde películas populares y costumbristas como Jalisco canta en Sevilla (1948), con una joven y bella Carmen Sevilla acompañada de Jorge Negrete, hasta superproducciones de ciencia ficción como fue el caso de El ataque de los clones (2002), que supuso la llegada del venerado George Lucas, para completar su saga galáctica.
Gracias a estos y otros rodajes el sevillano de a pie, que ha crecido con la leyenda de Carmen la cigarrera, prototipo de la mujer hermosa, ha visto no sólo esa mujer hecha realidad, entre otras muchas, en la carnalidad de Paz Vega gracias a Vicente Aranda, que revisó el mito sevillano por excelencia en Carmen (2003), sino que ha podido disfrutar de la presencia en la ciudad de grandes bellezas nacionales e internacionales, como fue el caso del animal más bello del mundo, Ava Gardner, la gran diva y amante de España que se trasladó a la capital hispalense para rodar su canto del cisne ante las cámaras, Harem, en 1986 y que permanecerá en el recuerdo de Senciales por mucho tiempo debido “a su entera disposición a hacerse fotos, incluso posando, y demostrando ser consciente de la gran estrella que fue”. Senciales también pudo disfrutar de la presencia y buen hacer de uno de nuestros orgullos nacionales, la sensual Angela Molina. A esta descomunal actriz Sevilla no le resulta desconocida, ya que en sus calles y en el barrio de Santa Cruz filmó la película que la lanzó a la fama, Ese oscuro objeto de deseo (1977), última muestra de la calidad del insigne Luis Buñuel, junto a Fernando Rey y Carole Bouquet y en la cual se mostró en toda su hermosura bailando flamenco desnuda de cintura para arriba. El motivo de su regreso a Sevilla fue el rodaje de 1492: La conquista del paraíso, dirigida por Ridley Scott en 1992, sobre el descubrimiento de América. De esta película Senciales evoca hechos tales como “la recreación de una taberna, para lo cual la Casa Pilatos fue cerrada al público totalmente durante el rodaje, que se desarrolló en el mes de diciembre”. Este rodaje conllevaba la transformación del edificio lo cual trajo más de un quebradero de cabeza para los responsables ya que, como añade Senciales “ se exigió a los productores, que querían cubrir el suelo con albero, que se colocase una moqueta para proteger la solería, pero las pisadas de caballos dañaron el suelo”. Desde entonces, se prohibieron el uso de elementos que pudiesen constituir un peligro para cualquier zona del edificio. La parte amable de este rodaje fue la simpatía de los actores, desde la propia Molina hasta el astro francés Gerard Depardieu. Prueba de la grata experiencia de rodar en Sevilla fue la decisión de Ridley Scott, años más tarde, de volver a Casa Pilatos para rodar un nuevo proyecto, en este caso, El reino de los cielos (2005), esta vez ambientado en la época de las cruzadas, eligiendo en este caso la escalera principal, el patio central o el salón del pretorio. En este caso concreto, Senciales menciona como curiosidad “ la exigencia del protagonista, Orlando Bloom, de que no se le podía mirar a la cara, una actitud que contrastó con la de una estrella veterana como Jeremy Irons, que conversaba con los que estábamos allí”.
En la actualidad Sevilla no es un simple decorado, sino que se muestra como una ciudad en la que también acaecen historias de la vida diaria, en las cuales la imagen que se ofrece no es la típica de toros, castañuelas y olé, sino una más austera, demostrando que en ella viven personas que podrían ser nuestros vecinos y conocidos con los problemas cotidianos que nos plantea la vida. La mejor manera de plasmar esa realidad social ha sido precisamente la de cineastas de la tierra, en la que los personajes de sus películas rebosan autenticidad, como es el caso de Benito Zambrano que con una historia tan sencilla como la que planteó en su aclamada ópera prima Solas (1999) conquistó a espectadores de todas las latitudes o Alberto Rodríguez que, ya sea en equipo con Santi Amodeo en El traje (2002) o en solitario con 7 vírgenes (2005), mostraba una Sevilla donde existen desde delincuentes a inmigrantes que luchan por sobrevivir. Este factor no es impedimento para que, de vez en cuando películas, más ambiciosas se sigan filmando aquí, siendo uno de sus últimos ejemplos la superproducción española Alatriste (2006), que se sirvió de 250 extras vestidos con calurosos ropajes en pleno mes de abril y donde se optó por escenarios tales como la zona de la Casa de la Moneda para recrear una escena en un corral de comedias, según un folleto sobre el rodaje de esta película por Andalucía editado por la Andalucía Film Commission, uno de los organismos que gestiona el rodaje de películas en la ciudad y su provincia.
Con todas estas producciones y otras muchas que se quedan en el tintero, se demuestra que la tierra donde nacieron mitos como Don Juan y la mencionada Carmen, o toreros de renombre que se jugaron la vida en la arena de la Maestranza, es un marco incomparable y lleno de posibilidades para llenar la pantalla de bellos fotogramas.